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Antiguo 30-Nov-2014, 11:23   #1
margii
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Predeterminado Los humanos, somos vegetarianos (herbívoros): Pruebas cientificas

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NUTRICIÓN VEGETARIANA: análisis clínico - bioquímico
Dr. Cristian Megyes


Las pruebas científicas, que continuamente crecen en número y en significancia estadística, permiten concluir que la nutrición vegetariana es un factor muy importante para la salud humana, y que el consumo de carnes, contrariamente, es un factor negativo para la misma, lo que está derrumbando antiguas teorías (que todavía se siguen usando en la formación universitaria de profesionales de salud) que proponían la necesidad del consumo de carnes para el mantenimiento de la salud.

Como conclusión, relacionada con el desarrollo de enfermedades, se puede entender que sólo existen comentarios teóricos y poco fundados, tanto de médicos como de algunos investigadores, referidos a la necesidad de alimentarse con algún tipo de carne para evitar alguna deficiencia nutricional; pero, el desarrollo teórico de la nutrición, como de toda ciencia, debe surgir de los hechos, de las demostraciones, y en este caso, del estado de la salud de las personas, y todo planteo de supuestas deficiencias nutricionales debido a la nutrición vegetariana, debe tener su correlato en el desarrollo de alguna enfermedad, lo que estadísticamente no ha podido ser demostrado, resultando inválido el planteo de una desnutrición por no consumo de carnes, porque los vegetarianos tienen mucho menos incidencia de las principales enfermedades y mayor tendencia a vivir más tiempo, según la mayor parte de las investigaciones.

No se puede decir que alguien se nutre correctamente, acorde a parámetros mal analizados, históricamente, como son los actuales, cuando su forma de nutrición es factor de desarrollo de las más mortales enfermedades (no infecto contagiosas). En otras palabras,es un sin sentido científico decir que es necesario consumir algún tipo de carne, planteo fundado en errados conceptos teóricos nutricionales, históricos, mal analizados, cuando el consumo de carnes está asociado a desarrollo de las más graves enfermedades.

Se demuestra, en la gran mayoría los trabajos de investigación científica (estamos hablando de miles de investigaciones, y año a año se van agregando más), que el consumo de carnes es un factor clave en la incidencia y desarrollo de las principales enfermedades que afectan la humanidad, que no son infectocontagiosas, y que más matan, como son determinados cánceres, enfermedades cardiovasculares, incluyendo hipertensión, infarto cardíaco y Accidentes Cerebrovasculares, insuficiencia renal, diabetes, enfermedades neurodegenerativas, obesidad, etc. Y muy pocos son los planteos contrarios a adoptar este tipo de nutrición, pero en ningún caso se confirma que la nutrición vegetariana es causa de alguna enfermedad. Sí existen casos de desnutrición de algún nutriente en particular en vegetarianos, de la misma manera que existen entre gente que se alimenta con carnes, debido a la poca alimentación en cantidad y variedad, y por otros motivos, como son ciertas enfermedades. Por lo tanto, no pueden, estos resultados, ser interpretados como deficiencias como consecuencia del tipo de nutrición sino por errores alimenticios y otros factores propios de las personas. A modo de ejemplo, realizar continuamente prolongados ayunos (varios dias seguidos), moda de algunas personas para bajar de peso, generará algún tipo de deficiencia, sea la persona vegetariana u omnívora. De todos modos, como al final he analizado, lo que es criticado históricamente por profesionales e investigadores de salud son ciertos indicadores bioquímicos y ciertos nutrientes, pero estas observaciones contrarias a la nutrición vegetariana pueden ser claramente explicadas como erradas, sin fundamento.

Entonces, como hemos dicho, el consumo de carnes es un factor importante en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, las que están entre las principales causas de muerte en las ciudades industrializadas. Muchos aceptan que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en ciudades industrializadas. En la gran mayoría de los estudios que comparan la nutrición vegetariana con la nutrición omnívora, se demuestra que con la eliminación de las carnes (fundamentalmente las rojas) desciende significativamente el riesgo de desarrollar - y morir por - enfermedades cardiovasculares (infarto cardíaco, insuficiencia cardiaca, infarto cerebral, hipertensión arterial, etc). En uno de los más grandes estudios poblacionales, efectuados a un gran número de habitantes (lo que brinda una gran información), realizado por la Universidad de Oxford, concluyeron los investigadores, que las probabilidades de muerte por causas cardiovasculares en personas vegetarianas eran alrededor de 25 % menores, comparadas con las de los no vegetarianos y de 30 % (o más) de tener menor probabilidades sufrir enfermedades cardiovasculares. No es poco que un cambio de hábito alimenticio tenga un impacto tan importante en la salud.

Además, muchas investigaciones concluyen que el consumo de carnes, y principalmente las rojas, son un factor de riesgo para varios cánceres (o incluso la gran mayoría de los cánceres), siendo el cáncer de colon (intestino grueso) uno de los más inducibles. Ahora se está comenzando a considerar a la proteína de origen animal, como clave en el desarrollo de la gran mayoría de los cánceres.

Otras enfermedades que se disminuye el riesgo con una dieta vegetariana, incluyendo ayunos, son la diabetes, la insuficiencia renal, daños hepáticos, enfermedades resultado por autoanticuerpos, así como la demencia.

Los vegetarianos tienen mejor funcionamiento gastrointestinal debido a la menor probabilidad de tener constipación (algo muy desagradable por los efectos negativos en la absorción de sustancias tóxicas acumuladas de la materia fecal, además del malestar psíquico que a muchos provoca), menor acidez, menor divertículos, entre varios beneficios demostrados. Incluso el reflujo esofágico es menos frecuente en vegetarianos que en omnívoros.

En enero del año 2013, tomando bases de datos de buscadores importantes (Medline, EMBASE, y otras), donde se expone casi todas las más prestigiosas publicaciones de investigación de salud, investigadores de las Universidades chinas de Zhejiang y Sun Yat-Sen han concluido (lo que permite despejar toda duda) que las personas que siguen dietas vegetarianas tienen una incidencia significativamente menor, comparados con omnívoros, de desarrollar enfermedades cardiovasculares y de morir por algún tipo de cáncer, en aproximados 30% y 20 %, respectivamente. Es relevante esta revisión estadística porque actúa a manera de conclusión de las más importantes investigaciones en conjunto, llevadas a cabo durante los últimos años.

En otra importante investigación, publicada en la revista Cell Metabolism, a principio del 2014, se ha concluido que el consumo de proteínas animales (los investigadores se han referido a cualquier tipo de carne, sea roja, blanca, es decir, vaca, cerdo, pollo, pescado, etc), aumenta hasta 4 veces más el riesgo de morir por algún tipo de cáncer y hasta un 75% el riesgo de muerte por enfermedades provocadas por el consumo de proteínas animales (los investigadores demostraron que el consumo de proteínas de origen animal eleva un factor clave en el desarrollo cancerígeno, como es el Factor de Crecimiento Insulínico tipo 1, IGF-1)

Es importante volver a destacar que las enfermedades en que se ha demostrado la disminución en su incidencia por adoptar una dieta vegetariana, son las primeras causas de muerte por motivos circunscriptos a la salud, y en conjunto, corresponden a la mayor parte de las causas de defunciones en ciudades del mundo.

Pero no todo es salud física. Además los vegetarianos son menos tendientes a la ansiedad y depresión, dos males tan comunes como los otros.

Entre los principales antioxidantes existentes, benéficos para el metabolismo humano, están los polifenoles, sustancias que, en la casi totalidad, se encuentran en el reino vegetal. Dentro de este grupo están los flavonoides, compuestos con actividades muy variadas como son las inmunoestimulante e inmunomoduladoras, antibiótica, antiviral, antioxidante, estabilizadoras de membranas, anticancerígenas, flevotónicas, reductoras de riesgo cardiovascular. En general los flavonoides actúan protegiendo de la gran mayoría de las enfermedades que nos aqueja. En mi opinión, los polifenoles, por sus innumerables propiedades terapéuticas, no se les da el lugar que deberían tener en la farmacología clínica. Otros poderosos antioxidantes conocidos son la vitamina C (presente en cítricos, tomates, etc), vitamina E (presente en aceites vegetales), los carotenos (presente en espinacas, acelgas, coliflor, berro, perejil, zanahoria, etc).

Las grasas vegetales, en general, son insaturadas, con grandes beneficios cardiovasculares (entre otros beneficios), y además, existen en el reino vegetal, los fitoesteroles, a veces llamados “colesteroles vegetales”, con propiedades opuestas al colesterol animal, de la dieta y del producido por las personas (respecto a sus negativos efectos aterogénicas). Los fitoesteroles, entre otras actividades, impiden la absorción intestinal del colesterol.

Nuestra estructura anatómica comparada con los animales herbívoros, omnívoros y carnívoros, revela que no somos omnívoros ni carnívoros: los humanos tenemos molares desarrollados, caninos no cónicos y pequeños (incapaz de desgarrar músculos y piel), saliva con enzimas para los carbohidratos (ptialina), acidez estomacal suave (incapaz de coagular proteínas musculares crudas), longitud intestinal proporcionalmente grande respecto a la distancia boca – ano (observación: no todos calculan correctamente esta proporción, tal es el caso de los autores Testut y Latarjet en su libro de anatomía humana), estómagos pequeños, pequeña apertura bucal (los animales carnivoros tienen, en general, una gran apertura bucal), tener uñas en vez de garras, transpiración a través de la piel (los carnívoros usan mucho la lengua y el aparato respiratorio para eliminar calor), natural rechazo psíquico a la sangre, a lo muerto y a lo que está en estado de descomposición, entre muchos otros puntos comparativos (para ver un análisis comparativo más detallado, ver el efectuado por Dr. M Mills “LA ANATOMÍA COMPARADA DE LOS ANIMALES”, al final).

Con respecto al tema de lo muerto y en descomposición, hay que aclarar lo siguiente: cuando un animal muere, su cuerpo inmediatamente comienza a descomponerse, siendo éste un proceso irreversible, que sólo puede ser enlentecido, no frenado, a través por frio. Esto significa que, cuando se come algún tipo de carne, se está comiendo productos en descomposición, o mejor dicho, en algún grado de putrefacción. En el caso de los vegetales, cuando se saca un fruto no maduro de alguna planta, el mismo sigue un proceso de maduración previa, y no de descomposición de la manera que ocurre en los cadáveres animales. Cuando tenemos hojas de algún vegetal, sin sus raíces, observemos que tiene otro sistema de vida, ya que muchas pueden ser plantadas dando origen a una nueva planta.


Indicadores bioquímicos y fisiológicos usados como argumentos en contra de la dieta vegetariana y su explicación de por qué son infundados:


Hierro y anemia - no existe todavía un verdadero punto de corte para definir quién es anémico ferropénico (es decir, cuando se tiene bajos niveles de hemoglobina por falta de hierro como para generar algún cuadro fisiopatológico) y quién no. En realidad, no se puede definir un límite, ya que, como muchos indicadores bioquímicos, sus valores máximos y mínimos son sólo valores límites aceptados convencionalmente, según criterios estadísticos, que en muchos casos no tienen consenso generalizado. No obstante esto, la causa de la anemia ferropénica es fundamentalmente debida a parásitos o desnutrición general, aun en personas que llevan una dieta omnívora. No es correcto decir que entre los vegetarianos hay más anémicos ferropénicos que entre los no vegetarianos, cuando en general la principal fuente de hierro en una dieta omnívora son los vegetales y no las carnes.

También hay que aclarar que el hierro es un elemento que genera oxidaciones, y ya está siendo ubicado como factor independiente en el desarrollo de muchas enfermedades. El hierro incorporado a nuestro cuerpo en exceso por suplementos dietarios o por consumo de altas cantidades de carne produce cantidades, en exceso, de radicales libres (elementos oxidantes o inductores a oxidaciones) que superan los sistema de protección propios del cuerpo, y esta sería le explicación bioquímica del porqué el hierro en exceso es perjudicial para la salud.

Ya hay estudios que indican que altas dosis de hierro son factor importante para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, ciertos cánceres (como el cáncer de colon, el de mama), diabetes, insuficiencia renal y su acumulación en el cerebro está asociada a enfermedades degenerativas como el Alzheimer.

Respecto a este punto es importante razonar algo. La absorción del hierro, tanto en su cantidad como en su velocidad, presente en los productos vegetales es inferior a la de los productos cárnicos. Esto es usado como argumento por nutricionistas y médicos como un punto negativo de la dieta vegetariana porque “entraría” menos hierro al cuerpo cuando se es vegetariano que cuando se come carnes. Pero la naturaleza adaptativa es sabia, y tiene una lógica no siempre entendida: un elemento tan generador de sustancias oxidantes y tan potencialmente tóxico como es el hierro (el hierro libre en sangre, aun en pequeñas cantidades, es mortal), no debería llegar a los ámbitos celulares necesarios muy rápidamente, por lo tanto es necesario que su ingreso sea gradual y muy controlado. Y esa posibilidad la brindan solamente el hierro de los vegetales, no el de las carnes.


Vitamina B12 - anemia megaloblástica: Las principales causas de anemia megaloblástica son por deficiencia de vitamina B12 o ácido fólico o ambas vitaminas. A su vez, la deficiencia de ácido fólico es debido, principalmente, a la mala nutrición, por comer pocos vegetales. En cambio la deficiencia de vitamina B12 es debido a la desnutrición grave, alteraciones en el factor intrínseco (proteína clave en el proceso de absorción de la vitamina B12), la presencia de ciertos parásitos y bacterias que consumen esta vitamina. Muy pocos de los vegetarianos que son veganos (no consumen productos lácteos) desarrollan este cuadro, lo que estadísticamente no tiene valor. De todos modos la dieta ideal sería, a mi entender, la lacto – vegetariana, porque los lácteos son fuente natural de vitamina B12. Todavía no se sabe, porque no se han hecho las investigaciones del tema, cuanta vitamina B12 puede generarse en forma natural por parte de las bacterias del tracto gastrointestinal.


Homocisteinemia elevada por bajos niveles de B12 – Homocisteinemia significa cantidad de homocisteina medida en sangre. La homocisteina es un aminoácido considerado por algunos como factor independiente de riesgo de enfermedades cardiovasculares. No todos consideran aceptable esto. Todos los vegetarianos tienen altos niveles de homocisteina en sangre, comparado con los no vegetarianos. Pero la teoría muere ante la realidad, ya que como se cita más arriba, los estudios muestran que los vegetarianos tienen alrededor de 25 % menos de probabilidades de morir por causas cardiovasculares y de 30 % (o más) de tener menos probabilidades sufrir enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, estos datos son coherentes con los trabajos que no consideran al aumento de la homocisteina en sangre como un factor de riesgo. Habría que estudiar a la homocisteina como factor más que independientemente, como factor relacionado a alguna otra sustancia que los omnívoros tienen aumentada o disminuida respecto a los vegetarianos, ya que todos los estudios que concluyen que homocisteina es un factor independiente de riesgo cardiovascular, están realizados sin distinguir entre no vegetarianos y vegetarianos (en la mayor parte de estos estudios, la gente es no vegetariana).


Proteínas – Casi no tiene sentido hablar de este tema porque no existe ninguna base científica donde demuestre que el consumo de proteínas vegetales pueda generar alguna deficiencia a nivel proteico. La duda impuesta sobre la calidad de nutrición vegetariana respecto a las proteínas es el resultado del análisis no científico, sino simplemente teórico, de algunos que saben poco de nutrición (inclusive catedráticos). Proteínas como las de las legumbres (porotos, garbanzos, arvejas, soja, lentejas, habas, maní, etc) son de alta calidad, y por otro lado, todas las proteinas vegetales son completas en cuanto a los aminoácidos esenciales, a diferencia de la protiena más común de las carnes, el colágeno (aproximadamente 1/4 de las proteinas de los animales están formados por colágeno), la cual casi no tiene triptofano (lo que le da un valor biológico casi cero), y también es deficiente en otros impotrantes aminoácidos esenciales, además de que en su composición, la glicina, aminoácido no esencial, constituye la tercera parte de sus aminoácidos.
Por otro lado, aquellos que consumen lácteos consumen una de las dos mejores proteínas que hoy están aceptado por la OMS (junto con la proteína de la clara de huevo, la cual es muy controvertida, tema que analizo abajo).

Volviendo a lo señalado más arriba, en una última investigación del año 2014, se ha concluido que el consumo elevado de proteínas animales aumenta el riesgo de cánceres en general (casi 4 veces) y el riesgo de enfermedades mortales también, al menos en personas menores a 70 años de edad, porque induce el aumento de un factor proteico cancerígeno, el Factor de Crecimiento Insulínico - 1 (IGF-1). Y a diferencia de las proteínas de origen animal, las de origen vegetal no producen tal agravación o incluso evitan el grado de mortalidad que provocan las de origen animal.

Es sumamente relevante esta investigación, porque hace derrumbar uno de los dogmas de la nutrición, el de la necesidad de consumir proteínas animales.

No obstante esto, en los últimos años se estaba perfilando la tendencia nutricional a que se coma menos proteínas de las que antes se consideraba, ya que se observaba que se necesita relativamente poca cantidad para las necesidades fisiológicas.


El huevo: ¿Por qué no consumir huevo? La clara de huevo tiene avidina, proteína que se une firmemente a la vitamina Biotina, vitamina que normalmente es producida en cantidades considerables por bacterias intestinales, y como resultado de esa unión, impide su absorción por el intestino. Esta vitamina es, como toda vitamina, esencial en el metabolismo. Su deficiencia genera depresión, debilidad muscular, y alteraciones dermatológicas, entre otras alteraciones de la salud. Estas pueden aumentar en ciertos casos de mucho consumo de huevo y llegar a ser graves cuando se consume mucho huevo crudo. La proteína avidina puede ser parcialmente inactivada con el calor, pero no se sabe cuanta avidina es inactiva cuando se come un huevo.

La yema del huevo tiene mucho colesterol. Hoy existen algunas opiniones favorables al consumo de huevo porque se está planteando que su consumo no incide mucho en el aumento del colesterol, y por lo tanto no sería un factor importante para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Pero, existe una serie de trabajos realizados a un altísimo nivel en cuanto al seguimiento bioquímico, post ingestión de huevo, en los que se demuestra la idea antigua de que el huevo aumenta el colesterol y por lo tanto es factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares.

No nos olvidemos que el huevo es una célula animal, y a pesar de que con su consumo no se mate ningún animal, no es natural para nosotros su consumo. ¿Por qué no es natural? El huevo es equivalente a un mamífero gestando, por dentro de la yema se desarrolla el futuro embrión, y la clara con la cáscara son la fuente protección y alimento del futuro embrión, es decir la “madre”. La avidina es un ejemplo del funcionamiento protectivo de la clara y otra proteína, la ovomucoide que es una antripsina enzima que inhibe la enzima tripsina, importante en el proceso de digestión (otras proteínas que actúan fijando cofactores enzimáticos, como algunos metales).

Hace varios años que se sigue confirmando que el consumo de huevo aumenta el riesgo de varios cánceres, como el de próstata, colon, recto, pulmón, mama, vesícula, entre otros.


El tema de la nutrición vegetariana es un tema que hoy no tiene límites, por lo extenso que es y porque continuamente se están desarrollando trabajos de investigación científica que permiten descubrir nuevas ventajas, y otros que confirman trabajos anteriores. Se puede concluir que hoy los resultados de las investigaciones colocan a la nutrición vegetariana como un pilar dentro de la salud humana.




Las bases bibliográficas de este análisis se las puede encontrar en el blog:

http://cienciavegetariana.blogspot.com.ar/


http://cienciavegetariana.blogspot.c...s-clinico.html
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